Una manera muy rápida de
conseguir bonito tono bronceado en la piel es mediante los productos de
maquillaje, cada vez más especializados en dar a la piel el color
deseado.
Los maquillajes solares resaltan el
bronceado y otorgan luminosidad al rostro. Su objetivo principal es
conseguir un efecto dorado en aquellas zonas que interese destacar.
Estos maquillajes deben ser ligeros y aportar una sensación de frescura
al rostro.
Es importante consultar a un profesional
a la hora de adquirir estos productos, ya que ofrecerá el asesoramiento
adecuado sobre el producto más adecuado para nuestro tono de piel.
Tecnología al servicio de la piel
La innovación de los maquillajes veraniegos de esta temporada radica en las texturas, ultrafinas, frescas y evanescentes.
Como el sudor es uno de los peores
enemigos del rostro durante el verano, se hace necesario neutralizarlo
aplicando cosméticos de color que se fijen mediante una perfecta fusión
con el cutis.
Las nuevas formulaciones permiten estar
impecable durante horas, en especial la máscara de pestañas, que tiene
la ventaja de reunir en su fórmula resistente al agua algunos
ingredientes que también cuidan y protegen a las pestañas.
Todas las texturas están formuladas con
el enfoque tecnológico necesario para aumentarles la finura y la
transparencia necesarias para actuar sobre la piel como los mismos
deslumbrantes rayos de sol, pero sin sufrir ni padecer su agresión.
La aportación para el cuidado y el
embellecimiento de la piel de una nueva categoría de maquillaje que
actúa para simular la ilusión de un bronceado, está cobrando notoriedad.
¿Cómo utilizar el maquillaje solar?
Estos geles fluidos o cremas con
pigmentos bronceadores luminosos se aplican con ligeros toques de las
yemas de los dedos o con la ayuda de una brocha en zonas determinadas,
que pueden realizar el milagro de tostar ligeramente la piel.
Maquillarse con los productos solares es
muy fácil. Lo importante es imaginar y crear un marco solar mediante el
gel o los pigmentos. Se puede aplicar con los dedos, con esponja o con
una brocha.
En el rostro: Centro de la frente,
pómulos, tabique de la nariz y mentón, como si el sol fuera el culpable
de llegar a estas zonas prominentes...
En el cuerpo: Aplicar el producto en los hombros y el escote, insistiendo hasta que se funda con la piel.
